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Circular Plate for Ben Uri
Dimensiones de la reproducción
In the delicate interplay of light and shadow upon its carved surface, the Circular Plate for Ben Uri stands as a profound testament to the enduring spirit of Jewish cultural identity. Created in 1915 by the visionary Lazar Berson, this piece is far more than a mere decorative object; it is a narrative vessel, etched into wood with an intimacy that speaks to the soul. As one gazes upon the intricate circular design, the eye is immediately drawn into a rhythmic dance of figures and symbols, each meticulously rendered to tell a fragment of a larger, sacred story. The craftsmanship reveals a mastery of woodworking, where every notch and groove serves to elevate the medium from simple timber to a complex stage for historical and spiritual drama.
The artistry of Berson is deeply rooted in his unique synthesis of Lithuanian heritage and the mystical depths of Kabbalistic thought. Within this circular composition, at least thirteen distinct figures emerge, creating a celestial or communal assembly that feels both ancient and immediate. The technique employed here relies on the depth of the carving to create natural highlights and shadows, giving the wooden surface a sculptural quality that changes as the viewer moves around it. This tactile dimension makes the piece an extraordinary choice for collectors who appreciate art that possesses a physical presence—a work that demands attention not just through its imagery, but through its very texture.
To understand this plate is to understand the turbulent era of its birth. Created during the height of the First World War, the piece embodies the resilience of a community seeking to preserve its essence amidst global upheaval. Berson, having moved to London, sought to establish a permanent visual language for Jewish art through the founding of the Ben Uri association. This plate serves as an early manifestation of that ambition, acting as a bridge between the traditional shtetl life of his youth and the burgeoning modern Jewish art movement in London. The symbols etched into the wood are not merely ornamental; they are coded messages of continuity, faith, and the preservation of memory.
For the discerning interior designer or art enthusiast, this reproduction offers a unique opportunity to introduce a sense of historical gravity and warmth into a contemporary space. The organic nature of the wood provides a grounding element, while the complexity of the carvings invites long periods of contemplation. Whether placed as a focal point in a curated gallery wall or used to add a layer of sophisticated storytelling to a study, the Circular Plate for Ben Uri brings with it an emotional weight that is rare in modern decor. It is an invitation to connect with a legacy of artistry that refuses to be forgotten, making it a timeless acquisition for any collection dedicated to the beauty of human heritage.
La vida de Lazar Berson permanece como un cautivador tapiz de luces y sombras, muy similar a las tradiciones místicas que alimentaron su espíritu creativo. Nacido en 1882 en la aldea de Škupiškyi, en el corazón de un shtetl lituano, los primeros años de Berson estuvieron impregnados de las ricas y rítmicas texturas de la vida judía. Aunque los detalles biográficos precisos de su época formativa suelen estar oscurecidos por el paso del tiempo, la esencia de su crianza está grabada en cada trazo de su obra. Llevaba consigo el profundo peso espiritual del shtetl y una conexión arraigada a la tradición judía, lo que más tarde serviría como base para una misión artística revolucionaria en los bulliciosos centros urbanos de Europa.
El viaje artístico de Berson fue uno de grandes movimientos y expansión intelectual. Su búsqueda de la maestría lo llevó desde el renacimiento cultural de San Petersburgo hasta las prestigiosas aulas de la École des Beaux-Arts en París. En la vibrante atmósfera bohemia de París, Berson se vio inmerso en un "quorum de oración" de artistas emigrados judíos, viviendo entre la legendaria La Ruche. Fue aquí, rodeado de la energía del modernismo y de colegas como Marc Chagall y Léon Bakst, donde su lenguaje visual único comenzó a cohesionarse. Buscó tender un puente entre lo antiguo y lo vanguardista, fusionando la formación formal de la pintura académica occidental con la profundidad conmovedora y simbólica del arte popular judío y los misterios esotéricos de la Cábala.
Encontrarse con una obra de Lazar Berson es entrar en un mundo donde la geometría se encuentra con la divinidad. Su estética no era meramente decorativa; era un intento deliberado de manifestar verdades espirituales a través de la forma visual. Las composiciones de Berson se caracterizan a menudo por una intrincada danza de patrones, donde la precisión matemática de las formas geométricas proporciona un recipiente para un profundo simbolismo religioso. Utilizaba con frecuencia motivos que resonaban con el orden cósmico, tales como:
Esta fusión del misticismo cabalístico y el diseño decorativo permitió a Berson crear un arte que funcionaba como un puente entre mundos. Su obra presentaba a menudo estructuras circulares, similares a mandalas —como sus notables diseños de 1915— que invitaban al espectador a un estado de contemplación, reflejando la naturaleza cíclica de la vida y la fe.
Quizás el logro más perdurable de Berson no se encontró únicamente en el lienzo o la madera, sino en la comunidad que construyó. En 1915, en medio de la agitación de la Primera Guerra Mundial, Berson se trasladó a Londres y fundó la Asociación Nacional de Arte Decorativo Judío, conocida hoy como la Ben Uri Arts Society. Esta institución nació de un deseo visionario de cultivar un ecosistema próspero para el arte judío dentro de la comunidad del East End. A través de esta sociedad, Berson defendió la importancia de las artes decorativas y el diseño, con el objetivo de elevar la cultura y la identidad judías mediante creaciones estéticamente cautivadoras y culturalmente resonantes.
Aunque su historia personal contiene momentos de una desaparición repentina y misteriosa de la capital londinense en 1916, su impacto permaneció indeleble. Logró fomentar un espíritu de colaboración entre artistas y artesanos, asegurando que la belleza de la diáspora se preservara a través de objetos tangibles y exquisitos. Hoy, Berson es recordado no solo como pintor o diseñador, sino como un pionero que dio voz a una cultura en transición, dejando tras de sí un legado de resiliencia, identidad y una profunda belleza espiritual.
1882 - 1954 , Lituania