Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
El erudito parisino y el sueño argelino Nacido en el corazón de París el 28 de marzo de 1861, Alphonse-Étienne Dinet comenzó su viaje entre los prestigiosos pasillos del Lycée Henry IV. Como hijo de un prominente juez francés, sus primeros años estuvieron impregnados de rigor académico y de la atmósfera refinada de la Belle Époque. Su formación formal en la Académie Julian y la École nationale supérieure des Beaux-Arts le dotó de la des
treza técnica de la tradición académica francesa; sin embargo, bajo este cimiento clásico latía una curiosidad creciente que acabaría por llevarlo mucho más allá de las fronteras de Francia. Fue su encuentro con el Magreb lo que verdaderamente encendería su espíritu artístico, transformando a un estudiante de la tradición francesa en un cronista de la vida norteafricana. Un alma transformada por el desierto La relación de Dinet con Arg…