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Baghdad is an Occupied City
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In the evocative painting "Baghdad is an Occupied City," created in 2003 by the Iraqi artist Kareem Abdul Risan, we are invited to witness a moment of profound historical tension. The canvas serves as more than just a depiction of a landscape; it is a visceral record of a city caught in the crosshairs of conflict. Through a masterful blend of realism and atmospheric depth, Risan captures the heavy stillness that often precedes or follows moments of great upheaval. The scene unfolds with a large, imposing building that anchors the composition, surrounded by the mundane yet poignant details of daily life interrupted: parked cars, wandering horses, and figures moving through the streets. There is a haunting quality to the way these elements coexist, suggesting a world where the familiar rhythms of urban existence are shadowed by the presence of an occupying force.
The artist’s technique reflects his deep-rooted connection to the textures of his homeland. Having honed his skills in ceramics at Baghdad University, Risan brings a tactile sensibility to his paintings, treating the surface of the work with a weight that mirrors the gravity of his subject matter. The composition is layered with a sense of observation, as if the viewer is standing alongside the solitary figure on the left, peering into a city defined by its barricades and walls. The interplay between the organic movement of the horses and the rigid, metallic presence of the vehicles creates a symbolic friction—a clash between the ancient soul of Baghdad and the modern machinery of war.
Beyond the literal depiction of an occupied cityscape, Risan’s work functions as a profound meditation on memory and resilience. The painting explores the concept of "traces"—the remnants of war that linger in the architecture and the very air of a city. Every element within the frame, from the way light hits the building to the placement of the figures, contributes to a narrative of survival. For collectors and enthusiasts of contemporary Middle Eastern art, this piece offers an unparalleled emotional depth, acting as a silent witness to the traces left by conflict on the human psyche. It is an exploration of how identity persists even when the physical environment is under siege.
For interior designers and curators, "Baghdad is an Occupied City" provides a powerful focal point for spaces that value storytelling and historical significance. The large-scale format of 100 x 200 cm allows the painting to command a room, offering a sophisticated yet emotionally charged atmosphere. Whether placed in a gallery setting or as a centerpiece in a curated collection, this reproduction serves as a conversation piece that bridges the gap between personal history and global events. It is an invitation to reflect on the enduring spirit of Baghdad—a city that, despite its many walls, continues to express its humanity through art.
Nacido en Bagdad, Irak, en 1983, Kareem Abdul Risan emergió de las sombras de una nación que lucha contra profundos conflictos y desplazamientos, una experiencia formativa que moldearía irrevocablemente su visión artística. Si bien los detalles biográficos de sus primeros años son relativamente escasos, la obra de Risan dice mucho sobre su profundo compromiso con la historia y la cultura iraquí, particularmente su impacto en el alma contemporánea. Su trabajo se caracteriza por una honestidad inquebrantable y una voluntad de confrontar verdades difíciles, reflejando el espíritu de resiliencia que se encuentra en el tejido mismo de la sociedad iraquí.
La trayectoria artística de Risan comenzó con una base en la artesanía tradicional en la Universidad de Bagdad, donde se centró principalmente en la cerámica. Este dominio temprano de un medio táctil y terrenal se convertiría en el eje central de su estilo distintivo, proporcionándole una forma única de manipular la textura y la forma. Esta base en la técnica cerámica, combinada con una curiosidad intelectual por la abstracción moderna, le permitió tender un puente entre la herencia antigua y la expresión contemporánea. Su obra funciona a menudo como un registro visceral de una ciudad atrapada en la mira del conflicto, utilizando el peso de sus materiales para reflear la gravedad de su temática.
El enfoque artístico de Risan desafía las categorizaciones fáciles, operando dentro de un reino donde los límites del medio se expanden constantemente. Rechaza deliberadamente la estética convencional en favor de un espíritu experimental que fusiona motivos del arte islámico con la fluida gracia de la caligrafía árabe. En piezas como Improvisación, adopta un lenguaje visual fragmentado que recuerda a la abstracción moderna, creando una sensación de movimiento y caos que refleja la inestabilidad de su patria. Su obra está profundamente influenciada por el contexto más amplio de la historia artística iraquí, inspirándose en el estilo puntillista de artistas como Sayid Akert Sukri para capturar las complejidades de un paisaje marcado tanto por las cicatrices como por la renovación.
Más allá de los elementos formales de su técnica, las pinturas y cerámicas de Risan sirven como conmovedoras meditaciones sobre la memoria y la pérdida. Su trabajo examina con frecuencia el caos y la violencia en Irak tras el año 2003, actuando como un recordatorio de que la noción de un periodo "después de la guerra" rara vez es la realidad experimentada por quienes la atraviesan. A través de superficies texturizadas y tonos apagados, crea escenas que se sienten tanto íntimas como reflexivas, portando tanto el sentimiento personal como la memoria colectiva. Ya sea representando la atmósfera pesada de un paisaje urbano ocupado o la silenciosa resiliencia de la figura humana, su arte captura los rastros y remanentes de un mundo en constante cambio.
La importancia de la contribución de Kareem Abdul Risan al arte contemporáneo reside en su capacidad para transformar el trauma histórico en un lenguaje universal de resistencia. Su obra ha obtenido reconocimiento en escenarios internacionales, destacando su presencia en la colección del Fuji Art Museum en Japón y su exhibición en la prestigiosa Katara Art Foundation. Estas exposiciones han permitido que su narrativa —una de lucha, identidad y búsqueda de belleza entre las ruinas— resuene mucho más allá de las fronteras de Irak.
A medida que su carrera continúa evolucionando, Risan permanece como una voz vital en el diálogo sobre el arte contemporáneo de Oriente Medio. Su capacidad para entrelazar los siguientes elementos asegura su lugar en el canon moderno:
1983 - , Iraq