Descubre la obra abstracta de Celis Pérez (1939-2008), pintor y escultor argentino influenciado por Vasarely. Murales geométricos, colores vibrantes y exposiciones globales, incluyendo el Musée d'Orsay.
Esta pintura presenta una figura central situada sobre un profundo fondo azul. Una luz brillante desciende desde la parte superior del encuadre, iluminando al sujeto desde lo alto. La figura se caracteriza por un halo circular que rodea su cabeza. A lo largo de la composición, diversos círculos de colores se dispersan por el campo, creando una sensación de movimiento dentro del espacio. La paleta se compone de tonos primarios y secundarios, específicamente rojos, azules y amarillos, que se intersectan para formar un arreglo abstracto.
La obra utiliza una variedad de formas geométricas y formas orgánicas para establecer su ritmo visual. La interacción entre el color y la forma se organiza a través de varios elementos distintivos:
La técnica implica una superposición de colores que contribuye a la profundidad del fondo azul. La pincelada se percibe dinámica, alejándose de la estricta precisión geométrica hacia una aplicación de la pintura más fluida y expresiva.
Creada en 1997, esta obra refleja el periodo tardío de la carrera de Celis Pérez. La pieza explora la relación entre lo espiritual y lo material a través de una lente abstracta. Al utilizar una figura central y un halo, la composición hace referencia a la iconografía religiosa tradicional, manteniendo al mismo tiempo los principios de la abstracción. El juego entre la luz y el color busca comunicar una sensación de lo invisible a través de formas tangibles y pigmentadas.