Una cosmología arraigada en Bahía: El lenguaje escultórico de Rebeca Carapiá
Rebeca Carapiá, nacida en 1988 en la vibrante ciudad de Salvador, Brasil, es una fuerza emergente en la escultura contemporánea, cuya obra resuena con una exploración profundamente personal y, a la vez, universalmente relevante sobre el lenguaje, el conflicto, el cuerpo y el territorio. Su viaje artístico no consiste simplemente en la creación de objetos; se trata de excavar historias, desafiar normas y forjar nuevos caminos de comprensión a través de la presencia material. Al crecer en la parte baja de Salvador, un espacio que frecuentemente cita como fundamental para su identidad como artista, Carapiá desarrolló una aguda conciencia de las corrientes sociopolíticas que moldean su entorno. Esta inmersión temprana alimentó un interés por las complejas relaciones entre el poder, la memoria y la experiencia vivida, temas que continúan permeando su práctica actual. Tras obtener su licenciatura en la Universidad Federal de Bahía, actualmente cursa una maestría en la misma institución, consolidando así su compromiso con una investigación artística rigurosa.
De los cuadernos a las formas monumentales: La evolución de una práctica
La obra de Carapiá comenzó como un diálogo íntimo con el lenguaje mismo, manifestado en detallados cuadernos llenos de dibujos, textos y reflexiones. Estas exploraciones iniciales no eran meros bocetos preparatorios, sino universos autónomos: cosmologías construidas en torno a los “conflictos de las normas corporales y el lenguaje”. Esta fase inicial, presentada en su exposición individual de 2020, "Como colocar ar nas palavras", en la Galeria Leme de São Paulo, reveló un compromiso con la deconstrucción de las nociones tradicionales de las geografías femeninas. El acto de abrir estos cuadernos personales al ojo público fue, en sí mismo, un gesto poderoso; una vulnerabilidad que invitó a los espectadores al proceso de pensamiento de la artista y desafió los límites convencionales del mundo del arte. Este periodo marcó una transición crucial de la contemplación privada al compromiso público, expandiendo su práctica hacia la escultura, el dibujo, la instalación, la gráfica y el objeto, todo ello unificado por un enfoque constante en la materialidad y la forma.
La poética del hierro y el cobre: La materialidad como resistencia
Un elemento central en el vocabulario artístico de Carapiá es su uso magistral del metal, específicamente el cobre y el hierro. Estos materiales no son elegidos al azar; portan sus propias historias y asociaciones con el trabajo, la masculinidad e incluso la violencia. Al trabajar con estos medios tradicionalmente “pesados”, Carapiá realiza un sutil acto de resistencia, reclamándolos como herramientas para expresar vulnerabilidad, resiliencia y matices poéticos. Sus esculturas suelen presentar líneas sinuosas e intrincadas geometrías que evocan tanto formas orgánicas como composiciones abstractas. Estas obras no son objetos estáticos, sino entidades dinámicas: senderos, deambulaciones y exploraciones materializadas en tres dimensiones. El proceso mismo es parte integral del resultado final; Carapiá enfatiza la producción colectiva, la superación de desafíos técnicos y el reconocimiento de los obstáculos sociohistóricos inherentes a los materiales elegidos, sin temor a revelar las etapas de la creación y celebrando las imperfeancias que surgen en el camino.
Tecnologías ancestrales y debates geopolíticos: Expandiendo el discurso
Aunque la obra de Carapiá está profundamente arraigada en Bahía, se extiende mucho más allá de las fronteras regionales, entablando un diálogo con debates geopolíticos más amplios sobre la memoria, las economías precarias, la disidencia sexual y las dinámicas de poder entre el habla y la palabra. Su investigación profundiza en las tecnologías ancestrales —técnicas tradicionales de metalurgia transmitidas de generación en generación— y busca crear un puente entre el pasado y el presente. Esta exploración no trata simplemente de preservar el patrimonio cultural; se trata de reconocer el conocimiento inherente depositado en estas prácticas y desafiar las narrativas dominantes de progreso e innovación. Su participación en exposiciones de gran relevancia, como la 3ª Trienal de Arte del SESC – O rio é uma serpente, la 31ª Exposición de ciclos en el Centro Cultural São Paulo y la 36ª Bienal de São Paulo, demuestra su creciente reconocimiento dentro de la comunidad artística internacional.
Palmas caminantes y cimientos móviles: Un legado contemporáneo
El trabajo reciente de Carapiá, ejemplificado por su presentación en la 36ª Bienal de São Paulo, muestra un fascinante compromiso con la palma caminante (Socratea exorrhiza). Este árbol extraordinario, con sus raíces aéreas que se desplazan en busca de luz y nutrientes, sirve como una poderosa metáfora de la resiliencia, la adaptación y los cimientos móviles. La artista establece paralelismos entre los patrones de crecimiento dinámico del árbol y su propio proceso artístico: una negociación constante entre el anclaje a la tierra ancestral y el acto de emprender el vuelo. A través de esculturas y dibujos inspirados en el sistema radicular de esta palma, Carapiá invita al espectador a contemplar las complejidades de una existencia en movimiento, enfatizando una “ligereza de movimiento a pesar del peso ineludible del material”. Su obra no es solo una declaración estética, sino una indagación filosófica: un llamado a comprender que no existe contradicción entre honrar el pasado y abrazar las posibilidades del futuro. Representada por la Galeria Leme, Rebeca Carapiá continúa desafiando los límites, forjando un lenguaje artístico único que resuena con rigor intelectual y profundidad emocional.