Una vida dedicada a la escenografía y la pintura
Philippe Chaperon fue un pintor y escenógrafo francés que alcanzó una fama notable gracias a su labor en la Ópera de París. Su trayectoria estuvo marcada por la creación de diseños escénicos para numerosos estrenos operísticos del siglo XIX, incluyendo obras maestras como Don Carlos y Aida de Verdi, Le Cid de Massenet, Henri VIII de Saint-Saëns, Les Troyens (segunda parte) de Berlioz, así como las primeras representaciones francesas de Otello y Rigoletto de Verdi, además de Tannhäuser de Wagner.
Formado en la École des Beaux-Arts, Chaperon profundizó sus conocimientos en pintura y arquitectura. Entre sus primeras obras pictóricas destaca Ruines d'un Temple dans l'Inde, que debutó en el Salón de París de 1844, junto a paisajes de aldeas, ciudades e interiores de iglesias. Asimismo, su talento se extendió a la pintura decorativa y al diseño de interiores para mansiones privadas, iglesias y edificios públicos.
El atelier y sus contribuciones al teatro
Chaperon perfeccionó el arte de la escenografía bajo la tutela de Charles Cicéri y Domenico Ferri. En 1864, fundó el atelier "Rubé et Chaperon" junto a Auguste Alfred Rubé, una unión que durante treinta años produjo diseños de escenografía y decoración teatral por toda Francia y Bélgica. Entre sus aportaciones más memorables se encuentran:
- El telón trompe-l'œil para el Palais Garnier en 1875.
- La pintura de la cúpula sobre el auditorio principal de La Monnaie.
- Un telón trompe-l'œil para el Éden-Théâtre.
Más tarde, en compañía de su hijo Émile, continuó creando diseños para producciones tales como La favorite, Les Huguenots, Frédégonde, Hamlet y Messidor. Su legado artístico se expandió también hasta la Exposition Universelle de 1900 y el Casino Municipal de Biarritz.