George Peter Lanyon: El Vuelo de la Abstracción Cornualesa
George Peter Lanyon fue un pintor de paisajes cornualés cuya obra se inclinó profundamente hacia la abstracción, consolidándose como uno de los artistas más trascendentales que surgieron en la Gran Bretaña de la posguerra. A pesar de su prematura muerte a los cuarenta y seis años, logró construir un legado artístico que representa una de las reinterpretaciones más originales e importantes del modernismo pictórico. Su maestría residió en la capacidad de fusionar valores abstractos con ideas radicales sobre el paisaje y la figura, navegando con destreza por un recorrido que partió del constructivismo, atravesó el expresionismo abstracto y alcanzó un estilo cercano al pop. Su versatilidad no se limitó al lienzo, pues también exploró la creación de construcciones, la cerámica y el collage.Una faceta íntima y determinante en su proceso creativo fue su pasión por el vuelo en planeador; Lanyon utilizó la experiencia sensorial del aire para transformar sus lienzos. Lamentablemente, su vida se truncó en Taunton, Somerset, debido a las heridas sufridas en un accidente de planeo, y descansa hoy en la iglesia de St. Uny, en Lelant.
El reconocimiento a su genio ha perdurado con fuerza en el tiempo. En septiembre de 2010, su obra fue homenajeada con una ambiciosa exposición retrospectiva: Peter Lanyon, celebrada del 9 de octubre de 2010 al 23 de enero de 2011 en la Tate St Ives. Curada por Chris Stephens, esta muestra representó la primera gran retrospectiva museística en casi cuarenta años. Más tarde, en 2015, sus pinturas de vuelo fueron presentadas como un conjunto único en la exposición Soaring Flight en la Courtauld Gallery de Londres.
La importancia histórica de su producción fue reafirmada en 2018 con la publicación del catalogue raisonné de sus pinturas al óleo y obras tridimensionales por Modern Art Press, fruto de una década de investigación realizada por Toby Treves.
Nacido en St Ives, Cornualles, en 1918, Lanyon creció bajo la influencia de su padre, W. H. Lanyon, fotógrafo y músico aficionado. Aunque se formó en el Clifton College, su corazón permaneció siempre en St Ives, donde recibió lecciones de pintura de Borlase Smart. En 1937, un encuentro clave con Adrian Stokes lo introdujo en la pintura y escultura contemporáneas, aconsejándole estudiar en la Euston Road School bajo la tutela de Victor Pasmore. Su trayectoria se vio enriquecida por su paso por la Escuela de Arte de Penzance y, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la llegada a St Ives de figuras consagradas como Ben Nicholson, Barbara Hepworth y Naum Gabo transformó su lenguaje artístico. Bajo la tutoría privada de Nicholson, el carácter de su obra mutó radicalmente hacia la experimentación con las construcciones, manteniendo una clara influencia de Nicholson y Gabo durante toda la década de 1940. Durante este periodo bélico, también sirvió en la Royal Air Force, recorriendo el desierto occidental, Palestina e Italia.
En el ámbito personal, Lanyon contrajo matrimonio en 1946 con Sheila St John Browne, con quien formó una familia de seis hijos: Andrew, Jane, Matthew, Martin, Anna y Jo. En 1946, se convirtió en un miembro activo del grupo de artistas Crypt y fue fundador de la Penwith Society of Arts en 1949. Su espíritu viajero lo llevó a recorrer Italia junto a su esposa en el verano de 1950, consolidándose como una figura líder del grupo de artistas de St Ives.
Su ascenso internacional fue meteórico. Tras su primera exposición individual en la Lefevre Gallery de Londres en 1949, ejerció la docencia en la Bath Academy of Art entre 1951 y 1957. Sus logros fueron reconocidos por el Arts Council y recibió el premio de la crítica de la sección británica de la Asociación Internacional de Críticos de Arte en 1954. En Nueva York, su presencia fue impactante; tras su primera muestra en la Passedoit Gallery en 1953 y una exposición individual en la Catherine Viviano Gallery en 1957, tuvo encuentros legendarios con artistas como Mark Rothko y Robert Motherwell. La fascinación que la obra de Rothko le provocó, sumada a la creciente demanda estadounidense, impulsó su transición hacia una pintura de mayor escala, cercana al muralismo, y mucho más abierta y fluida.
En 1959, inició su entrenamiento como piloto de planeador con el propósito explícito de "obtener un conocimiento más completo del paisaje". Esta perspectiva aérea se convirtió en la esencia de sus pinturas, dotando a la tierra cornualesa de una visión desde las alturas que mantuvo hasta su trágico final. En 1961, fue nombrado presidente de la Newlyn Society of Artists y recibió el título bárdico de Marghak an Gwyns (jinete de los vientos) por sus servicios al arte de Cornualles. Sus últimos años estuvieron marcados por una intensa actividad internacional, desde la creación de murales en Nueva Jersey hasta conferencias en Praga y Bratislava, dejando tras de sí una obra que sigue elevando la mirada hacia el horizonte.
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