Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La majestuosidad silenciosa del Barroco español En los paisajes tranquilos y bañados por el sol de la España del siglo XVI, comenzó a emerger una visión singular que alteraría para siempre el curso de la naturaleza muerta europea. Juan Sánchez Cotán, nacido en la histórica villa de Orgaz, cerca de Toledo, hacia 1560, no era simplemente un pintor de objetos, sino un poeta de lo profundo. Mientras sus contemporáneos buscaban a menudo el
gran drama de las extensas narrativas religiosas o las ornamentadas complejidades del Manierismo, Cotán dirigió su mirada hacia el interior, hallando lo infinito dentro de lo infinitesimal. Su obra sirve como un puente entre los ecos desvanecidos del Renacimiento y la incipiente intensidad, cargada de sombras, de la era Barroca. Los cimientos de su maestría se forjaron en el crisol intelectual y espiritual de Toledo. Como discípulo de…