Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Un navegante de aguas desconocidas Nacido alrededor de 1450 en Santoña, España, Juan De La Cosa fue un hombre moldeado por la sal y la madera de la costa cantábrica. No fue un pintor de lienzos, sino un maestro del mar y del pergamino que lo cartografiaba. Su padre, carpintero de ribera, sentó las bases de una vida transcurrida entre el crujido de los cascos y el aroma de la serrín fresco. Esta inmersión temprana en la mecánica de la n
avegación le permitió comprender el mundo no como una imagen estática, sino como una vasta y cambiante extensión de corrientes y vientos. Para cuando alcanzó las aguas del Atlántico, poseía un conocimiento innato de las embarcaciones que lo llevarían hacia lo desconocido. Su nombre quedó grabado en la historia gracias a su proximidad con Cristóbal Colón. Fue mucho más que un mero observador; fue el propietario y capitán de la Santa Ma…