Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La visión tempestuosa de J.M.W. Turner Joseph Mallord William Turner, un nombre que es sinónimo del Romanticismo y del amanecer del arte moderno, nació en el bullicioso corazón de Covent Garden, Londres, en 1775. Su infancia, marcada por una crianza modesta y un acento claramente de clase baja —un detalle al que se resistió conscientemente—, sentó las bases de una carrera artística que desafiaría las convenciones y revolucionaría nuest
ra percepción de la luz, el color y la atmósfera. Desde su juventud, Turner mostró un talento prodigioso, ingresando en la Royal Academy of Arts con tan solo catorce años y estableciéndose rápidamente como un hábil dibujante y acuarelista. Inicialmente se dedicó al dibujo arquitectónico, un paso pragmático que le proporcionó ingresos estables mientras nutría su sensibilidad artística, pero fue la pintura de paisajes lo que verdaderamen…