Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
El alma de la orfebrería andaluza: El legado de Fernando Marmolejo Camargo En las sagradas calles de Sevilla, bañadas por el sol, donde la tradición queda grabada en cada piedra y adorno plateado, el nombre de Fernando Marmolejo Camargo resuena con el peso de un maestro artesano. Nacido el 10 de diciembre de 1915, en el histórico barrio del Arenal, Marmolejo estaba destinado a una vida definida por el ritmo del martillo y la delicadeza
de la llama. Fue un hijo de la forja, criado en una familia donde el arte y la utilidad eran inseparables; su padre, José Marmolejo Díaz, era un hábil herrero y cerrajero artístico. Desde la ventana de su infancia en la calle Varflora, el joven Fernando observaba, hechizado, cómo el orfebre Andrés Contreras Rodríguez trabajaba para la Exposición Iberoamericana de 1929. Estos primeros destellos de metales preciosos resplandecientes e i…