Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
El Arquitecto de la Luz y la Piedra Nacido en Erfurt, Alemania, en 1813, Eduard Gerhardt poseía una mente que buscaba el orden tanto en la estructura como en la sombra. Su formación inicial no se dio ante el pincel, sino en las líneas precisas de la litografía y el rigor matemático de la arquitectura. Estudió la disciplina de la construcción en Colonia y, más tarde, bajo la tutela de Semper en Dresde, desarrollando una sensibilidad esp
ecial para observar cómo la luz interactúa con las formas pesadas y permanentes. Esta base técnica acabaría por dictar el rumbo de su obra vital, orientándolo hacia el estudio de los monumentos y los espacios que habitan. Hacia finales de la década de 1830, Gerhardt se trasladó a Múnich para dedicarse a la pintura, una transición que le permitió desposar sus conocimientos arquitectónicos con una sensibilidad pictórica. Su capacidad pa…