Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La Academia y la Selva Negra Curt Liebich inició su formación entre los prestigiosos salones de las academias de Berlín y Weimar. Estos estudios le dotaron de la base técnica necesaria para transitar con maestría entre diversas formas de expresión, sin limitarse jamás a un solo medio; por el contrario, desplegó su talento trabajando como pintor, artista gráfico y escultor. En 1896, su camino lo condujo hacia Gutach, lugar donde permanec
ería el resto de sus días. Este paisaje se convirtió en el eje central de toda su producción creativa. Su huella en la región quedó grabada no solo por su arte, sino también por su papel fundamental como cofundador de la colonia de pintores de Gutach y su pertenencia a la Asociación de Artistas Libres. La vida en Gutach Los ritmos pausados de la Selva Negra moldearon gran parte de su obra. Su arte lograba capturar con delicadeza las p…