John Copnall: El Maestro del Color y la Luz Ibérica
John Bainbridge Copnall fue un artista inglés cuya obra se distingue por un expresionismo abstracto de un realismo estilizado y colores vibrantes, plasmados a menudo en formatos de gran escala. Su legado no solo reside en sus lienzos, sino también en su labor pedagógica, habiendo dedicado veinte años a la enseñanza de la pintura en la Central School of Art and Design de Londres.Nacido en Slinfold, una pequeña aldea cerca de Horsham en West Sussex, Copnacio creció inmerso en un entorno profundamente artístico. Su padre fue el eminente escultor Edward Bainbridge Copnall (1903–1970), mientras que su madre, Muriel, era una entusiasta artista aficionada; incluso sus tíos, Frank y Teresa Copnall, gozaban de prestigio en el mundo profesional. Esta herencia creativa se extendía a otros familiares, como su tío Hubert Copnall, quien, a pesar de dedicarse a la agricultura durante tres décadas debido a su condición de objetor de conciencia en la Segunda Guerra Mundial, también fue artista y escultor. Sus raíces artísticas se remontan incluso a su abuelo paterno, E.W. Copnall, pionero de la fotografía y el arte.
Desde sus primeros años, Copnall demostró una promesa excepcional en el dibujo, una destreza técnica que se convertiría en el corazón palpitante de toda su producción pictórica. Aunque a los dieciocho años inició estudios en la Architectural Association de Londres, esta elección profesional resultó ser un error debido a su falta de inclinación por las matemáticas; sin embargo, utilizó su servicio nacional como la excusa perfecta para abandonar definitivamente esa senda y entregarse por completo a su verdadera vocación: el arte profesional.
Sus estudios pictóricos comenzaron bajo la tutela de su padre en la Sir John Cass School of Art, en la City de Londres, y a partir de 1949, bajo la guía del artista Sir Henry Rushbury en la Royal Academy School. En sus inicios, su obra era predominantemente figurativa, logrando un hito significativo en 1954 al ganar la prestigiosa Medalla de Oro Turner para la pintura de paisaje.
El año 1954 marcaría un punto de inflexión irreversible en su vida. Lo que comenzó como una breve visita a España junto a su amigo Bert Flugelman, se transformó en un romance eterno con el paisaje ibérico, país donde residiría durante catorce años. Durante su estancia en Ibiza, contrajo matrimonio con su primera esposa, Madeleine Chardon, con quien tuvo una hija. Tras el fin de ese matrimonio, se trasladó a la península para vivir en una hacienda en las montañas de Málaga, donde se ganaba la vida como pintor, adoptando en ocasiones el nombre de Juan de Retamá. La luz intensa de España y la naturaleza visceral de su gente transformaron su lenguaje artístico de manera fundamental; comenzó a experimentar con tonos tierra profundos mientras transitaba gradamente hacia la abstracción. A lo largo de su carrera, Copnall mantuvo un fascinación constante por el uso del color intenso, encontrando en la luminosidad española el estímulo definitivo para sus sentidos artísticos.
Con el avance de la década de los 60, Copnall alcanzó la cima de la popularidad, vendiendo sus obras a coleccionistas privados de renombre como Melvyn Douglas. Sus exposiciones individuales recorrieron España y Cataluña, así como Alemania, donde gozó de gran aceptación. Al recordar su vida en aquella época, con una chispa de nostalgia, afirmó: "¡Sin Beatles, pero con mucha tauromaquia, flamenco y Rioja!".
En 1968, regresó a Inglaterra, realizando al año siguiente una exposición individual en la Bear Lane Gallery de Oxford. Su obra mostraba una clara influencia de los grandes expresionistas abstractos estadounidenses, como Barnett Newman, Morris Louis y Mark Rothko, empleando pintura acrílica sobre tela de algodón en lienzos cada vez más monumentales. Su uso del color era exuberante, bajo la premisa que él mismo defendía: "La pintura es color, y el color es pintura". En 1970, fue galardonado con la beca E.A. Abbey, seguido de reconocimientos del Arts Council en 1973 y un premio del British Council en 1979. No obstante, con la llegada de la estética 'pop' a finales de los 60, el arte abstracto perdió terreno, y Copnall se vio, en cierta medida, alejado de las modas predominantes durante las décadas de los 70 y 80.
A pesar de que sus exposiciones individuales continuaron durante los años 70, su figura comenzó a situarse en la periferia del arte británico convencional. Sin embargo, su influencia en las nuevas generaciones fue innegable, especialmente durante el periodo de 1973 a 1993, cuando ejerció como docente en la Canterbury School of Art y en la Central School of Art and Design. En 1976, contrajo un segundo matrimonio con Caroline Brown, con quien tuvo un hijo y una hija; la estabilidad económica que le brindaba la enseñanza fue esencial durante esta etapa, matrimonio que se disolvió en 1997.
Para 1982, se encontraba trabajando en una colonia de artistas en el East End de Londres, tras haber adquirido el antiguo almacén de comida para perros Spratts en Bow, manteniendo su labor docente simultáneamente. En 1996, su exposición individual "Reflections, Orbits and Radiances" en el Pabellón De La Warr, en Sussex, presentó obras creadas entre 1992 y 1996. El catálogo de la muestra incluía elogios de Christopher Lloyd, quien consideró que era "difícil imaginar un escenario más apropiado para las pinturas de John Copnall" que aquel ejemplo arquitectónico vanguardista bañado por la luz.
Tras ser elegido miembro del London Group en 1988, los últimos años de su vida estuvieron marcados por una producción menos frecuente, cesando por completo tras sufrir un derrame cerebral. Falleció el 9 de junio de 2007, tras una breve enfermedad, dejando tras de sí una obra que sigue vibrando con la fuerza del color y la luz.
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