Emilio Ambasz: Arquitecto de Futuros Verdes
Nacido en Resistencia, Argentina, en 1943, Emilio Ambasz es una figura cuya trayectoria desafía cualquier categorización sencilla. Es arquitecto, diseñador, curador y, quizás lo más importante, un visionario que transformó fundamentalmente nuestra comprensión de la relación entre los edificios, la naturaleza y la experiencia humana. A menudo descrito por el arquitecto japonés Tadao Ando como “el padre, poeta y profeta” de la architecture verde, o arquitectura verde, el legado de Ambasl se extiende mucho más allá del mero diseño sostenible; abarca una profunda indagación filosófica sobre la esencia misma del habitar.
Su infancia en Argentina le inculcó un profundo aprecio por el mundo natural, un sentimiento que se convertiría en el eje central de su práctica arquitectónica. Tras trasladarse a la ciudad de Nueva York en 1969, se consolidó rápidamente como una figura clave en el Departamento de Diseño del Museo de Arte Moderno (MoMA), donde se desempeñó como curador hasta 1976. Este periodo fue crucial, pues no solo moldeó su propia dirección artística, sino que también introdujo conceptos revolucionarios ante un público global. Sus exposiciones —entre ellas “Italia: El nuevo paisaje doméstico”, “La arquitectura de Luis Barragán” y “The Taxi Project”— desafiaron las nociones convencionales del diseño y resaltaron el potencial de la arquitectura para entablar un diálogo activo con su entorno.
Una síntesis entre tecnología y primitivismo
La filosofía arquitectónica de Ambasz se arraiga en una tensión fascinante: una reconciliación deliberada entre la tecnología y lo que él denominó "primitivismo". Al rechazar las tendencias predominantes de la década de 1970, que a menudo priorizaban formas minimalistas y pulidas, Ambasz buscó integrar los edificios dentro de paisajes exuberantes, logrando, en efecto, “ocultarlos” bajo jardines y césped. Esto no era una simple cuestión estética; era una declaración radical sobre nuestra relación con la naturaleza, una creencia de que la arquitectura debe integrarse sin fisuras en el mundo natural en lugar de imponerse sobre él. Como señaló Terence Riley, Ambasz "reconcilia la tecnología y el primitivismo", creando “sofisticados paraísos terrenales”.
Sus diseños incorporaron con frecuencia elementos de la arquitectura vernácula, inspirándose en técnicas y materiales de construcción tradicionales. Un ejemplo célebre es la casa que diseñó para una pareja en Córdoba, España, la cual recibió el Progressive Architecture Award en 1980, un testimonio de su capacidad para fusionar los principios del diseño moderno con un profundo respeto por las tradiciones locales. Este enfoque trascendió los edificios individuales; él vislumbró paisajes urbanos enteros como ecosistemas interconectados, desdibujando las fronteras entre el entorno construido y el natural.
Hitos arquitectónicos fundamentales
La carrera de Ambasz está marcada por una serie de logros arquitectónicos significativos que continúan influyendo en el diseño contemporáneo. El Grand Rapids Art Museum en Michigan (1976), con su uso innovador de la luz y el espacio, le valió el Progressive Architecture Award. Asimismo, su trabajo en el Conservatorio del Centro Botánico de San Antonio (1985) demostró su compromiso con el diseño sostenible y la integración ecológica.
Sin embargo, quizás uno de sus proyectos más ambiciosos fue su papel en el diseño del Plan Maestro para la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Esta labor implicó la creación de un plan urbano integral que entrelazaba armoniosamente elementos arquitectónicos con espacios verdes, demostrando su enfoque holístico del urbanismo. Más allá de estos edificios emblemáticos, las obras de Ambasz —incluyendo la sede de la Financial Guaranty Insurance Company en Nueva York y la Banque Bruxelles Lambert en Milán— se caracterizan por sus formas escultóricas, el uso innovador de materiales y un compromiso profundo con el entorno circundante.
Influencia y legado
La influencia de Emilio Ambasz se extiende mucho más allá de sus propias obras construidas. Se desempeñó como Consultor Principal de Diseño para Cummins Engine Co. desde 1980 hasta 2008, aplicando sus principios de diseño a productos industriales. Fue profesor en la Universidad de Princeton y en la Hochschule für Gestaltung en Ulm, formando a una generación de arquitectos y diseñadores. Su labor ha sido reconocida internacionalmente, incluyendo un homenaje en la Bienal de Venecia en 2021, donde el Pabellón Italiano rindió tributo a sus contribuciones a la arquitectura sostenible.
Hoy en día, el Instituto Emilio Ambasz para el Estudio Conjunto del Entorno Construido y el Natural, establecido en el Museo de Arte Moderno en 2020, continúa su legado fomentando la investigación y el diálogo sobre la intersección entre la arquitectura, la ecología y el bienestar humano. Sus escritos, particularmente su colección de “fábulas” que exploran el futuro del diseño —como "Italia ha permanecido como una federación de ciudades-estado"— ofrecen visiones profundas sobre su enfoque filosófico de la arquitectura y su papel en la creación de un mundo más sostenible y armonioso.


