Self-portrait (1795) es la pintura más famosa de Cornelia Scheffer, conservada en el Museo de Dortrechter en Dordrecht. Woman with Two Children on a Country Road (1811) y The Women of Souli (1833) son las siguientes dos obras que el mundo mejor conoce. De las 4 obras de Cornelia Scheffer en nuestro catálogo, estas son las 4 que los coleccionistas y visitantes de museos más consultan, con su año, el museo y la historia de cada una.
Clasificado según nuestra puntuación de popularidad, que combina las búsquedas, visitas y pedidos de cada obra. Actualizado noviembre 2026. Cada obra maestra de esta página puede pedirse como una reproducción al óleo pintada a mano de calidad de museo o como una impresión de bellas artes, en el tamaño que elija.
El museo que alberga la mayor parte de las obras de esta página.
| Museos | Ciudad | Obras de Cornelia Scheffer | Pinturas de esta lista |
|---|---|---|---|
| Dordrecht | 4 | Self-portrait, Woman with Two Children on a Country Road, The Women of Souli |
Self-portrait (1795), Museo de Dortrechter, Dordrecht. A continuación se encuentran Woman with Two Children on a Country Road (1811) y The Women of Souli (1833).
26 años: Self-portrait data de 1795 y Cornelia Scheffer nació en 1769.
Nuestro catálogo incluye 4 obras de Cornelia Scheffer, datadas desde 1795 hasta 1833.
La mayoría se encuentran en Museo de Dortrechter (Dordrecht). La tabla anterior enumera los museos uno por uno.
La obra más antigua en esta página es de Self-portrait (1795) y la más reciente es de The Women of Souli (1833).
Self-portrait, Woman with Two Children on a Country Road y The Women of Souli se encuentran entre las 4 obras de esta página que pertenecen al Museo de Dortrechter, Dordrecht.
Sí. Todas las pinturas de esta página pueden pedirse como una reproducción al óleo pintada a mano de calidad de museo o como una impresión de bellas artes, en el tamaño que elija, desde la propia página de la pintura.
Dordrecht, 1769. Cornelia Lamme llega al mundo como la hija de Arie Lamme, un pintor de paisajes cuya influencia probablemente moldeó sus primeras pinceladas. Crece inmersa en un círculo artístico, aprendiendo los delicados matices del retrato en miniatura. Su infancia está marcada por una notable agilidad lingüística, llegando a dominar el francés, el alemán y el inglés. La estabilidad de la República Holandesa se ve alterada en 1787 con la llegada de las fuerzas prusianas; ante la incertidumbre, la familia huye hacia el sur de los Países Bajos, permaneciendo allí dos años antes de poder regresar a su hogar.
En octubre de 1794, una unión sella el encuentro de dos linajes artísticos cuando Cornelia contrae matrimonio con Johann Baptist Scheffer. Esta alianza se define por el talento compartido y el constante movimiento de una familia que recorre La Haya, Róterdam y Ámsterdam. Bajo el título de pintora de miniaturas, ella emplea la acuarela y la gouache sobre marfil para capturar, con una delicadeza infinita, los semblantes de sus propios seres queridos.
El año 1809 trae consigo una fractura repentina: la muerte de Johann a la edad de 45 años. Con su partida, el peso financiero de la familia se transforma. Tras el fallecimiento de su esposo, Cornelia se traslada a Bruselas y, para 1811, se establece definitivamente en París. Este traslado no fue fruto del azar, sino una decisión calculada; ella estaba convencida de que la capital francesa ofrecía horizontes mucho más prometedores para un artista que los Paies Bajos. A este nuevo entorno lleva consigo a sus hijos, Ary y Hendrik.
La vida en París implica navegar el distrito de Saint-Germain bajo circunstancias económicas difíciles. Sin embargo, a medida que su hijo Ary gana prominencia, Cornelia encuentra un nuevo ritmo dentro de su órbita creativa. A partir de 1821, comienza a trabajar como copista para él y para Hendrik, utilizando su pincel para replicar las obras de sus hijos, construyendo así, a través de la duplicación, una colección personal de su propio legado familiar.
La presencia de Cornelia en la escena artística parisina se percibe a través de su cercanía con las grandes figuras de la época. Al residir con Ary en su villa cerca de Montmartre, es muy probable que haya coincidido con maestros como Eugène Delacroix, Théodore Géricault y Jean Baptiste Ingres. Su papel, tanto de madre como de copista, la sitúa en el corazón mismo de un hogar artístico de enorme relevancia.
Su producción técnica permanece arraigada en la escala íntima de su formación:
Cornelia permaneció en París hasta su muerte en 1839, a los 70 años, y fue sepultada en el Cementerio de Montmartre.