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Guía de obras estudiantiles

Asmodea

Nombre Curso Fecha

Francisco José de Goya y Lucientes, Asmodea (1823), Museo del Prado. Obra de dominio público.

Datos generales

Artista
Francisco José de Goya y Lucientes wahooart.com/es/artists/francisco-jose-de-goya-y-lucientes_es/
Fechas del artista
1746 – 1828
Pintura
1823
Técnica y materiales
Óleo sobre lienzo
Tamaño original
123 x 265 cm
Movimiento
Romanticismo Art that puts feeling, wildness and the power of nature above calm order and rules.
Periodo
Siglo XIX
Lugar de celebración
Museo del Prado wahooart.com/es/museums/museo-del-prado-madrid_es-2/
Artistic style
Expressive
Influences
Velázquez
Notable elements or techniques
Loose brushstrokes; Diagonal lines
Subject or theme
Battle; Myth

En contexto

Asmodea — Francisco José de Goya y Lucientes

¿Qué dimensiones tiene?

Las medidas originales son 123 × 265 cm (alto × ancho), representadas aquí junto a un adulto de estatura media.

Año de creación

  1. 1740
  2. 1750
  3. 1760
  4. 1770
  5. 1780
  6. 1790
  7. 1800
  8. 1810
  9. 1820

Sombreado: la trayectoria de Francisco José de Goya y Lucientes (1746–1828) ▲ esta obra, 1823

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Paleta de colores

Medido a partir de la imagen

    Color principal

    Magenta de quinacridona #7b6341

    Paleta guardada

    • #7B6341
    • #C7BC87
    • #A59763
    • #27231D
    Color principal
    Magenta de quinacridona
    Intensidad
    Vívido Qué saturados y variados son los colores, desde un único tono tenue hasta una gran variedad de tonos brillantes.
    Contraste
    Statement El grado de diferencia entre los colores en cuanto a luminosidad y saturación a lo largo de la obra.
    Armonía
    Paleta unificada El grado de armonía entre los colores, desde el contraste hasta la total unidad.
    Brillo
    Brillantes El grado de luminosidad o oscuridad general de la imagen, desde las sombras profundas hasta las luces intensas.
    Saturación
    Suavidad equilibrada Qué puros y fuertes son los colores, desde un gris casi tenue hasta una viveza total.

    Sobre esta obra

    Asmodea — Francisco José de Goya y Lucientes

    Introducción

    La obra de Francisco Goya, “Asmodea”, es una conmovedora obra maestra de su célebre serie de las Pinturas Negras, creada entre 1820 y 1823. Esta inquietante obra de arte encarna la esencia del Romanticismo, combinando una emoción dramática con un profundo simbolismo. Como una de las últimas grandes obras de Goya, ofrece una mirada al interior del artista y a su visión única del mundo.

    El Sujeto: Una Escena de Huida y Caos

    Las figuras centrales en “Asmodea” son dos seres voladores, un hombre y una mujer, que flotan sobre un paisaje caótico. La mujer, vestida con un vestido blanco cubierto por una vibrante capa roja, parece asustada, tapándose la cara con su prenda. El hombre, igualmente angustiado, señala hacia una ciudad lejana en lo alto de una montaña, posiblemente simbolizando Gibraltar, un refugio para los liberales españoles tras las consecuencias de la Guerra Peninsular.

    Debajo de ellos, se desarrolla una escena de turbulencia. Soldados franceses apuntan a un grupo de personas, probablemente refugiados huyendo de la guerra. Esta parte inferior contrasta fuertemente con el vuelo etéreo de las figuras centrales, creando una poderosa yuxtaposición entre esperanza y desesperación.

    Estilo y Técnica: Expresivo y Evocador

    El estilo de Goya en “Asmodea” es expresivo y algo abstracto, centrándose en transmitir emoción y movimiento más que en el detalle preciso. La obra presenta pinceladas sueltas y gestuales que crean una sensación de energía y espontaneidad. El uso de líneas diagonales intensifica la sensación de movimiento y urgencia, atrayendo la mirada del espectador a través de la composición.

    La paleta de colores es terrosa y apagada, dominada por tonos marrones, beige y gris, lo que crea un ambiente sombrío. La capa roja de la figura femenina destaca vívidamente contra estos colores tenues, añadiendo un punto focal y una sensación de intensidad. Los cálidos tonos dorados en el fondo sugieren un sol poniente o fuego, mejorando aún más la atmósfera dramática.

    Contexto Histórico: Las Pinturas Negras de Goya

    Asmodea” forma parte de la serie de las Pinturas Negras de Goya, que pintó directamente sobre las paredes de su casa, la Quinta del Sordo, fuera de Madrid. Este período marcó un cambio significativo en el trabajo de Goya, reflejando su desilusión con los acontecimientos políticos y sociales en España. Las Pinturas Negras son conocidas por sus temas oscuros e intenso impacto emocional, ofreciendo una exploración profunda del sufrimiento y la resiliencia humanos.

    Simbolismo: Mito y Significado

    El título “Asmodea” probablemente deriva del rey demoníaco Asmodeo del Libro de Tobias, sugiriendo temas de tentación y destrucción. Sin embargo, algunos estudiosos creen que se relaciona con el mito del titán griego Prometeo, en el cual la diosa Atenea lo lleva a las montañas del Cáucaso.

    El vuelo de las figuras centrales puede interpretarse como una huida del caos debajo, simbolizando la esperanza entre la desesperación. La capa roja podría representar la pasión, el peligro o la protección, mientras que la escena caótica de abajo podría significar el trastorno de la existencia humana. Este rico simbolismo invita a los espectadores a profundizar en el significado de la obra y a conectar con su resonancia emocional.

    Impacto Emocional: Una Conexión Poderosa

    Asmodea” evoca una sensación de urgencia, miedo y quizás esperanza, ya que las figuras parecen escapar del caos debajo de ellas. El contraste entre las figuras dinámicas y voladoras y la escena caótica de abajo crea un impacto emocional poderoso, enfatizando temas de escape, supervivencia y la condición humana.

    Esta obra de arte no es solo una obra maestra visual sino también una exploración profunda de la psique humana. Invita a los espectadores a reflexionar sobre sus propias experiencias de turbulencia y esperanza, convirtiéndola en una pieza profundamente personal e interesante.

    ¿Por qué elegir una reproducción de “Asmodea”?

    Para los amantes del arte, coleccionistas e diseñadores de interiores que buscan una pieza llamativa que combine la importancia histórica con la profundidad emocional, una reproducción de alta calidad de “Asmodea” es una excelente opción. La composición dramática y el rico simbolismo de esta obra de arte la convierten en una adición cautivadora a cualquier colección o espacio habitable.

    Ya sea que se sienta atraída por su estilo expresivo, su contexto histórico o su profundo impacto emocional, “Asmodea” ofrece una oportunidad única para llevar una pieza de historia del arte a tu hogar. Pide hoy misma una reproducción pintada a mano y experimenta la belleza atemporal y el poder de la obra maestra de Francisco Goya.

    Artista y museo

    Artista

    Francisco José de Goya y Lucientes

    Nacido en Fuendetodos, España

    Francisco José de Goya y Lucientes

    Francisco José de Goya y Lucientes, a name synonymous with both the grandeur of Old Master tradition and the unsettling premonitions of modern art, remains one of history’s most compelling and enigmatic figures. Born in 1746 in the small village of Fuendetodos, Spain, his journey from aspiring provincial artist to court painter, and ultimately, to a visionary chronicler of human suffering and societal decay, is a testament to both his extraordinary talent and the turbulent times he inhabited. Goya’s early training began at age fourteen under José Luzán y Martinez, laying a foundation in traditional techniques before he moved to Madrid and refined his skills with Anton Raphael Mengs, then the dominant artistic force at the Spanish court. This initial period instilled in him a mastery of form and composition, evident in his early commissions – designs for tapestries that showcased lively scenes of everyday life, reflecting a Rococo sensibility tempered by a distinctly Spanish realism. Marriage to Josefa Bayeu, sister of another painter within the royal circle, further cemented his position within the artistic establishment. These early works, while charming and skillfully executed, offered little hint of the profound emotional depth and unsettling darkness that would come to define his later oeuvre.

    From Royal Commissions to Visions of Turmoil

    Goya’s ascent through the ranks of the Spanish court was steady. He became a painter to the Royal Chamber in 1786, securing a stream of portrait commissions from the aristocracy and royalty. These portraits are remarkable not merely for their technical brilliance – Goya possessed an uncanny ability to capture likeness with unflinching honesty – but also for their psychological insight. He didn’t simply paint what his sitters looked like; he revealed something of their character, their vulnerabilities, and even their hidden anxieties. Consider the portrait of María Cayetana de Silva Alba, commissioned in 1797—Goya’s masterful depiction captures not just her physical appearance but also an aura of melancholy and introspection that speaks volumes about her inner life. He achieved this feat through meticulous observation and a profound understanding of human psychology, techniques honed during his formative years under Mengs. However, beneath the veneer of courtly success, a transformation was brewing within Goya. In 1793, a severe illness left him profoundly deaf, an event that irrevocably altered his perception of the world and, consequently, his art. This affliction plunged him into a period of intense introspection and isolation, severing his connection to the social life he once enjoyed and forcing him inward, towards a darker, more subjective reality. The shift in his artistic style was dramatic. Gone were the bright colors and cheerful scenes; in their place emerged a brooding palette, loose brushwork, and compositions charged with emotional intensity. He began to explore themes of madness, violence, and the irrational, foreshadowing the anxieties that would grip Europe in the coming decades.

    The Caprichos, Disasters, and Black Paintings: A Descent into Darkness

    This period of artistic ferment culminated in some of Goya’s most iconic works. Los Caprichos, a series of eighty etchings published in 1799, are a scathing satire of Spanish society – its follies, superstitions, and moral corruption laid bare with unflinching wit and biting irony. The images are grotesque yet captivating, populated by witches, monsters, and caricatures of the aristocracy, all rendered with a masterful command of etching techniques. Each print is a deliberate provocation, challenging viewers to confront uncomfortable truths about Spanish society and its ruling class. Yet, amidst this critique of power comes an undeniable beauty—a fascination for the macabre that nonetheless possesses a certain elegance. But it was The Disasters of War, created between 1810 and 1820, that truly cemented Goya’s reputation as a fearless chronicler of human suffering. These harrowing etchings depict the brutality of the Peninsular War – the atrocities committed by both sides, the starvation, the despair, and the utter devastation wrought upon the Spanish people. They are not heroic depictions of battle; they are unflinching portrayals of its horrors, devoid of any romanticism or glorification. Goya’s aim was to expose the barbarity of war without resorting to sentimental embellishment—a courageous stance that anticipated the artistic sensibilities of the Romantic era. The series is a testament to his unwavering commitment to portraying reality as he saw it, confronting viewers with images of unimaginable cruelty and loss. Perhaps most unsettling of all are The Black Paintings, a series of fourteen murals Goya painted directly onto the walls of his house, “Quinta del Sordo” (the Deaf Man’s Villa), between 1819 and 1823. These works – including Saturn Devouring His Son and *Asmodea* – are a descent into the darkest recesses of the human psyche, expressing themes of despair, madness, and existential dread with unparalleled intensity. They represent Goya’s most profound exploration of psychological torment—images that haunt viewers with their unsettling symbolism and visceral emotion.

    Legacy: A Bridge Between Worlds

    In 1824, disillusioned by political unrest in Spain, Goya sought exile in Bordeaux, France, where he continued to work until his death in 1828. His final years were marked by a renewed focus on printmaking, culminating in the La Tauromaquia series, which explored the spectacle and brutality of bullfighting. This project reflects Goya’s fascination with the dramatic arts—particularly theater—and demonstrates his ability to capture complex emotions and psychological states within a single image. He remained steadfast in his artistic vision until his final days, producing works that would solidify his place as one of the most influential artists of his time. Francisco Goya’s legacy is immense and far-reaching. He stands as a pivotal figure in art history, bridging the gap between the Old Masters and the modern movement. His influence can be seen in the works of countless artists who followed – from Édouard Manet and Pablo Picasso to Francis Bacon – all drawn to his expressive brushwork, psychological depth, and willingness to confront uncomfortable truths. He challenged artistic conventions, embraced innovation, and dared to explore the darker aspects of human experience, leaving behind a body of work that continues to resonate with audiences today. Goya wasn’t merely painting pictures; he was holding up a mirror to society, forcing us to confront our own flaws and vulnerabilities, and reminding us of the enduring power – and fragility – of the human spirit.

    Museo

    Museo del Prado

    En exposición en Madrid, España

    El Alma de España: Un Viaje a Través del Prado

    Enclavado en el corazón de Madrid, el Museo del Prado no es simplemente un repositorio de arte; es un testimonio vivo de siglos de historia española, ambición y genio artístico. Desde sus humildes comienzos como una colección real destinada a rivalizar con los tesoros de Europa, el Prado ha evolucionado hasta convertirse en uno de los museos más venerados del mundo, ofreciendo una inmersión incomparable en el alma cultural de la nación. Al cruzar su imponente fachada dorada, se siente como si se entrara en una cápsula del tiempo, donde pinceladas susurran historias de reyes y conquistas, fervor religioso y espíritu revolucionario.

    La propia arquitectura del museo contribuye significativamente a la experiencia. Diseñado por Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII, es una obra maestra del Neoclasicismo, que refleja los ideales ilustrados de orden y razón. Los amplios salones, iluminados con luz natural y adornados con intrincados detalles de mármol, fueron meticulosamente planificados para exhibir la colección real con dignidad y grandeza. Sin embargo, no solo el edificio impresiona; el mismo aire dentro parece cargado de los ecos de artistas en su trabajo, mecenas encargando obras maestras y generaciones de espectadores cautivados por la belleza ante sus ojos.

    Un Tapiz de Maestros: Joyas de la Colección

    La colección del Prado es notoriamente rica, pero ciertas obras destacan como faros, atrayendo a visitantes de todo el mundo. Francisco Goya reina supremo, sus turbulentas y profundamente humanas lienzos dominando una parte significativa del museo. Desde los inquietantes sueños de *Saturno Devorando a su Hijo hasta los conmovedores retratos de la Familia Real*, la obra de Goya ofrece un vistazo implacable a las complejidades de la condición humana. Sus series de grabados, particularmente Los Caprichos, son una mordaz sátira de la sociedad española, revelando una agudeza mental y conciencia social poco vista en el arte de esa época.

    Más allá de Goya, el Prado alberga una asombrosa variedad de obras maestras. El Greco irradia una calidad mística con sus figuras etéreas – particularmente La Burla del Señor de Ecópolis – que continúa fascinando a los espectadores. Titian captura la grandeza de la corte española con sus opulentos retratos, mientras que Rubens demuestra su dominio del color y el movimiento en sus composiciones dinámicas. Velázquez, probablemente el pintor español más grande, está representado por varias obras icónicas, incluyendo Las Meninas, un retrato complejo e infinitamente fascinante que invita a innumerables interpretaciones. El museo también alberga importantes colecciones de arte renacentista italiano, destacando obras de Rafael, Botticelli y Bellini, reflejando la mecenazgo artístico de la monarquía española durante su período expansionista.

    Ecos de la Historia: Exposiciones y Transformaciones

    La historia del Prado es una de continua evolución. A lo largo de su vida, ha sido objeto de numerosas remodelaciones y ampliaciones, cada una añadiendo a su encanto. Las exposiciones temporales notables ofrecen perspectivas frescas sobre los puntos destacados de la colección, a menudo revelando detalles previamente desconocidos o destacando conexiones entre artistas y movimientos. En años recientes, el museo ha adoptado la innovación digital, ofreciendo exhibiciones interactivas y visitas virtuales que mejoran la experiencia del visitante. La restauración en curso de *Saturno Devorando a su Hijo*, una monumental obra recientemente devuelta a su lugar de honor, es un testimonio del compromiso del museo para preservar estas obras maestras artísticas para las generaciones futuras.

    Más allá de los cuadros, el Prado es sobre la experiencia completa. El Paseo del Prado circundante, bordeado de elegantes cafés, teatros y tiendas, crea un vibrante centro cultural. El café del museo ofrece un lugar perfecto para reflexionar sobre su visita, mientras que los museos Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía completan el “Triángulo Dorado” de arte de Madrid. La atmósfera dentro del Prado es una mezcla de reverencia silenciosa, interrumpida por las voces susurrantes de los visitantes perdidos en la contemplación. Es un lugar donde el tiempo parece ralentizarse, permitiendo conectar con los artistas que crearon estas obras maestras perdurables y apreciar la belleza profunda que han legado a la humanidad.

    Un Legado Continuo: El Prado Hoy

    Hoy en día, el Museo del Prado sigue siendo uno de los museos más visitados del mundo, atrayendo millones de visitantes cada año. Continúa evolucionando, adoptando nuevas tecnologías y perspectivas mientras protege su valiosa colección para las generaciones futuras. El compromiso del museo con la investigación, la conservación y la educación asegura que las historias grabadas en estas pinturas, esculturas y dibujos seguirán resonando entre audiencias de todo el mundo, consolidando el lugar del Prado como un pilar fundamental de la cultura española y un faro de excelencia artística.

    Además, el museo se encuentra estratégicamente ubicado en el corazón de Madrid, accesible a través de las líneas de Cercanías (tren suburbano) que conectan la ciudad con sus alrededores. La estación de Príncipe Pío, una de las más concurridas de España, ofrece un punto de acceso central para explorar el museo y los alrededores.

    Más información

    Disponible en línea

    Código QR que enlaza con la página de descarga de Asmodea

    wahooart.com/es/art/download/francisco-jose-de-goya-y-lucientes-asmodea-8XY336-es/

    Cómo citar esta obra

    MLA
    Lucientes, Francisco José de Goya y. Asmodea. 1823, Museo del Prado. https://wahooart.com/es/art/francisco-jose-de-goya-y-lucientes-asmodea-8XY336-es/
    APA
    Lucientes, Francisco José de Goya y (1823). Asmodea [Painting]. Museo del Prado. https://wahooart.com/es/art/francisco-jose-de-goya-y-lucientes-asmodea-8XY336-es/
    Chicago
    Francisco José de Goya y Lucientes. Asmodea. 1823. Museo del Prado. https://wahooart.com/es/art/francisco-jose-de-goya-y-lucientes-asmodea-8XY336-es/
    Harvard
    Lucientes, Francisco José de Goya y (1823) Asmodea. Museo del Prado. Available at: https://wahooart.com/es/art/francisco-jose-de-goya-y-lucientes-asmodea-8XY336-es/

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    4. Nuestro catálogo clasifica esta obra bajo: vuelo, caos, guerra. ¿Está de acuerdo? ¿Qué añadiría o qué eliminaría?
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