Artista
Born in Aberdeen, Reino Unido
Introducción a Alexander Milne Calder
Alexander Milne Calder fue un escultor escocés-estadounidense nacido en Aberdeen, Escocia, en 1846. Es más conocido por sus esculturas arquitectónicas del Ayuntamiento de Filadelfia, y tanto su hijo, Alexander Stirling Calder, como su nieto, Alexander 'Sandy' Calder, se convirtieron en escultores importantes del siglo XX.
Primeros años y carrera
Alexander Milne Calder comenzó su carrera en Escocia, trabajando para el escultor John Rhind, mientras asistía a la Royal Academy en Edimburgo. Se mudó a Londres y trabajó en el Albert Memorial. Calder emigró a los Estados Unidos en 1868 y se estableció en Filadelfia, donde estudió con Joseph A. Bailly y tomó clases con Thomas Eakins en la Pennsylvania Academy of Fine Arts.
Obras destacadas
Algunas de las obras más notables de Alexander Milne Calder incluyen:
Ayuntamiento de Filadelfia: una comisión que involucró más de 250 piezas en mármol y bronce, que llevó a Calder 20 años completar.
William Penn: una estatua de bronce colosal que coronaba la torre del ayuntamiento.
Figura india: una escultura anterior a su instalación en el ayuntamiento.
Portal sur y Portal oeste: iluminadas con luces de colores, mostrando la atención al detalle de Calder.
Museo
On show in Florencia, Italia
Biennale Internazionale dell’Antiquariato di Firenze: Un Viaje al Corazón del Arte Italiano
Florencia respira arte. No es simplemente una ciudad con arte; es una ciudad de arte, tejida en sus piedras y resonando en sus palacios. Dentro de esta atmósfera de belleza perdurable reside la Biennale Internazionale dell’Antiquariato di Firenze (BIAF), un evento que trasciende lo habitual de una feria de antigüedades para convertirse en un peregrinaje curado al corazón del arte italiano. Celebrada en el magnífico Palazzo Corsini, en sí mismo un ejemplo barroco de esplendor, la BIAF ofrece no solo una experiencia visual, sino una inmersión – una oportunidad de conectar con siglos de artesanía y con el rico patrimonio cultural de Italia. Caminar por sus imponentes salas es como retroceder en el tiempo, rodeado de ecos tangibles de un pasado glorioso donde familias nobles encomendaban obras maestras y la mecenazgo artístico florecía. Las paredes del palacio parecen susurrar historias, impregnando cada objeto antiguo con una casi palpable sensación de historia y significado.
El encanto reside en la profundidad de la selección, que va más allá de lo superficial para revelar la esencia misma de la italianità.