Esencia y personalidad.
por Héctor Olvera
Comenzaré esta disertación por aclarar a lo que me voy a referir en el presente comentario. Nacemos siendo Esencia Divina, es decir el Amor perfecto. Al paso de los años vamos adquiriendo lo que no somos, pero que a la sombra del embrujo de la vida, creemos ser, algo que tomamos de fuera de nosotros mismos y que se llama personalidad.
Amor (lo que somos la Esencia ), y miedo o egoísmo( lo que no somos pero creemos ser, la personalidad).
Así bajo este tenor entro de lleno en los pormenores de la misma.
Hay dos raíces para todas las emociones, amor y egoísmo. El amor debiera ser el estado natural de la vida humana; el egoísmo es el instrumento que el miedo utiliza para controlar y poseerlo todo. Éstos no pueden coexistir simultáneamente : cuando el amor es mayor o aumenta, el egoísmo se evapora; como nunca fue real se extingue ante el Sol del Amor perfecto. Cuando el egoísmo aumenta, el amor se esconde y aguarda con cautela y celo el momento propicio a que el individuo se “abra” de nuevo a la verdad. El amor nunca puede ser destruido, pero al estar el ser humano dotado de ciertos derechos como el libre albedrío, si el egoísmo insiste en las ilusiones el amor desaparecerá, dejando lugar a las perversiones de la personalidad. Cada quien decide y enarbola su cruz. Elige tú la tuya.
El egoísmo quiere poseer Todo, y niega la invencibilidad de la entrega, sirvienta incondicional del Amor. El amor es una corriente universal y se da libremente, es el propio egoísmo el que insiste en que el amor debe ser poseído, dicta que obedezca estrictamente sus severos dictados del dónde cuándo y cómo. Sin embargo en esto el egoísmo siempre fracasará, ya que pelea la batalla equivocada. El amor nunca podrá ser limitado ni existir por separado o aislado, el amor es unidad. Sólo mediante la renunciación del deseo a manipular y controlar es que el egoísmo se disolverá, dentro del infinito universal Amor eterno.
Nunca será tratando de forzar a cambiar los sentimientos la manera en que éstos cambian. Las emociones evolucionan sólo cuando son aceptadas exactamente como son, quiero decir libre del justificarse, del mentirse a sí mismo. La llave para lograr esto es dejar de juzgarlas. Las torcidas y oscuras teorías del egoísmo define lo “bueno y lo malo”, según sus torcidos y oscuros intereses. Ésta es su herramienta principal para controlar, es entonces que si algunos deseos son buenos y otros no, la vida se mantendrá dividida y el actuar de aquel será por lo tanto incoherente. Sólo al separar nuestras emociones del sistema de creencias al que nos han sometido, es el medio para utilizar su poderosa energía para nuestro desarrollo personal.
Cuando se es atacado por hordas de demonios y pensamientos y emociones son presas de éstos, por más que se esfuercen por librarse de ellos, no habrá escapatoria. No es por medio del antagonismo, de la lucha que podrán sobreponerse, es decir imponerse. Será sólo cuando dejen de juzgarlos y considerarlos como malvados, quiero decir cuando dejen de echarles a ellos la culpa, entonces se transformaran en energía para el propio desarrollo.
A medida que uno se torna consciente, aprende y comprende que todo lo que viene a nosotros es nuestra propia creación y no la de otros. Con la claridad de este entendimiento dejamos de gastar energía, luchando, resintiendo o reprimiendo lo que creamos. Esto nos posibilita para utilizar la energía de nuestros deseos para alcanzar un desarrollo espiritual más rápido.
Sea el amor.
Héctor Olvera
24 de Diciembre del 2006
http://www.hectorolvera.com
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Mi nueva produccion He estado trabajando en una nueva producción, su propósito es mostrar el Trabajo sobre sí al que debe someterse todo aquel que se torne consciente del por qué estamos aquí en la Tierra, comprendiendo que la vida es una Escuela para nuestro desarrollo interior y éste depende de la seriedad con que lo tomemos.
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